viernes, noviembre 24, 2006

Segunda noche en San Sebastián

¿Segunda noche?, os preguntaréis más de uno. Pero, ¿no te ibas todo el finde?, ¿qué has hecho por el día? Sencillo, muy fácil de explicar.

Como era de esperar, nos levantamos a las mil ( y pico de nuevo, Rachel). Después vino la escalonada visita a la ducha, y Lorea, Jesús y Buba se fueron a comprar comida, bueno, Buba a mirar y elegir por el mercado, y los otros dos como su séquito cooriendo detrás. Al final... ¡pedazo de menú de nuestro amigo el chef!, y no es peloteo: Risoto y Chuletón, sólo de recordarlo... La cuestió es que habíamos planeado irnos por la tarde al Monte Igueldo, por la vistas y por pasar un rato todos juntos en las pocas atracciones que allí hay, montaña suiza incluída. Pero después de salir la noche anterior, y tras semejante comilona, la cosa no parecía muy sencilla sin una siesta de por medio. Así que pusmos un despertador y todos a dormir al salón. De pronto nos despertamos, sin arreglar, unas dos horas más tarde de lo previsto, ¡¿cómo es posible?!, fácil, el vaguete de Buba quitó la alarma, si ej que... Total, que para cuando llegábamos era de noche y ya cerraban, así que sólo pudimos ver (o más bien imaginar) el Peine de los Vientos, aunque más bien son los Peines del Viento, aunque lo de "Peines" no acabó de convencer a Eva del todo. Total, tras una breve visita, en la que Lorea y yo desvariamos juntas sobre estrellas y obnis, eso sí, uy cómodas, de vuelta a casa a cambiarnos para salir a cenar, que con un apalanque por día es suficiente...

Pues sí, finalmente salimos de pinchos, bien empapados por Chacolí y Zurito o, como Eva y el resto desde entonces decimos: "CACHULIS y ZORRITAS", y es que esta Vallecana ilustre nunca deja de sorprendernos. Primero vino lo de "Cachuli", "Chocolí", etc (el que se acuerde de más que lo comente, porfa). No hubo forma de que Evita lo digese bien. Bueno, seamos sinceros, creo que una vez sí, y otra andó cerca. Lo del Zurito (Penalti por tierras mañas) ya fue tarea imposible... Nada, que una noche que prometía tranquila, sobre todo si pensamos en las partidas de "Asesino" por mucho que nos calentásemos acusándonos los unos a los otros, lo cierto es que superó con creces las espectativas. Después del picoteo y el ca-fé, ca-fé, pues Copa y Puro. Fuimos aun barecillo con una máquina pinball y un altavoz encima. ¿Por qué entro en tanto detalle? Pues para explicar que, aún no sé muy bien como pero, estando Lorea junto a Jesús, éste levantó un vaso que rebotó altavoz-cabeza de Lorea -altavoz para dejarle un chichoncillo y las cazadoras de ambos caladas de ron, y de ahí que Lorea llevase la chaqueta de Buba y el manchurón en la del Punti.

Marta y Rodolfillo, cansadillos y no muy bien dormidos, recogieron pronto. El resto, con Ibón y Josu-Xavi incluídos, nos fuimos a tomar la penúltima a un irlandés, eso sí, cerquita de casa. Allí, como no, tuvimos que ver a gente de Zaragoza, y es que ambas ciudades son un pañuelo...

Tras un sonado "simpa", nos fuimos pero, a pesar de estar a 2 minuos de casa, la vuelta
costó algo más, y es que medio cargarnos a Eva en los columpios, y montarla con una pantalla de lámpara son dos cosas que llevan tiempo, por muy acostumbrados que estemos a hacer locuras y rarezas. llegamos y allí estaban los dos tempraneron en un prfundo sueño, lo que realmente no entiendo es cómo no se despertaron con la que montamos previamente e el salón, con recenas de Chuletón y Trivial de Chocolate incluídos. No dudo en absoluto lo tranquilas que se habrán quedado las compañeras de piso de Lorea, aunque, si lo piensas, son ellas, finlandesas o no, las que han decidido venirse a España, y es que nuestra fama, la tenemos MUY bien merecida, ¿a que sí?.

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